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Qué somos

Las asociaciones, por lo general, a diferencia de la mayoría de los mamíferos, no nacen en un día. Pero, para facilitar las cosas, digamos que GITE-IPES nació en Donostia un día de los 366 que tuvo el año 1976. Sigamos diciendo, por los mismos derroteros, que otro de los 365 que tuvo el 1977 dio sus primeros pasos en Bilbao.


Las asociaciones, por lo general, a diferencia de los mamíferos, tienen más de dos progenitores (biológicos). Pero éstos, al igual que los padres de los mamíferos que acostumbrar a predecir el futuro, suelen hacer planes para sus bebés. Así es que GITE-IPES nació, según parece, con vocación de ser universidad popular.


A las asociaciones, por lo general, al igual que a los mamíferos adivinos del futuro, no les gusta seguir al detalle el camino dibujado por sus progenitores. Pero, aún así, cumplidas hace tiempo las primeras tres décadas de su vida, podemos afirmar que GITE-IPES no se ha alejado mucho de aquella meta inicial. Y es que, en estos años, ha trabajado con intención de influir en la cultura y la educación popular.


GITE-IPES, en concreto, al igual que la mayoría de asociaciones, tiene su filosofía y sus objetivos. En este caso, su principal quehacer es promover la formación de las capas populares en el ámbito de las ciencias sociales. Su hábito, hacer este camino más por senderos que utilizando carreteras. De esta manera, en estas décadas de su andadura, además de ser agente en el devenir de Euskal Herria, se ha encargado de ofrecer educación para trabajar por una sociedad más justa y libre, con el objetivo de impulsar el movimiento popular y crear sujetos transformadores. Al mismo tiempo, se ha preocupado de analizar y visibilizar las realidades sociales y humanas que son acalladas, escondidas o parcialmente ocultadas (Oriente Próximo, mujeres, migrantes, memoria histórica...).


GITE-IPES, en concreto, al igual que las asociaciones que tienen filosofía y objetivos propios, se vale de determinadas formas y medios para llevar a cabo éstos. Ha organizado cursos, conferencias, debates o foros de reflexión y editado libros, cuadernos o documentales. Siempre, eso sí, tirando para delante gracias a la ayuda de suscriptores, colaboradores y amigos fieles.


A GITE-IPES, en concreto, al igual que a la mayoría de asociaciones que nacen con premura e ilusión y crecen recorriendo un camino parecido al dibujado por sus progenitores, le queda todavía mucho por hacer. Cumplidos los treinta hace tiempo, quién sabe si la que sería la crisis de los cuarenta para los mamíferos adivinos del futuro no será una segunda adolescencia o tercera infancia para nuestra asociación.